El MACBA teme el silencio.

Un artista puede materializar (se en) un video, una performance, un collage,
una colección minuciosa de objetos estúpidos, en cajas de luz, proyecciones, esculturas, serigrafías, sonidos e incluso cuadros. Lo que no puedo entender es porqué el MACBA
se empeña en verter un formato de obra encima de otro, y siempre en la misma dirección: en algún punto de la exposición hay una proyección (muy bien) el volumen
de la cual lo invade todo: las salas con las piezas colgadas, las salas con vitrinas,
las salas con instalaciones… un martilleo irritante e invasivo que amortigua el resto
de piezas. No entenderíamos que una escultura se plantara en medio de una proyección por decisión del comisario. Porqué entonces esa necesidad prepotente de imponer
el audio por encima de TODAS las piezas? Que no creen en el potencial de las obras
que exponen, por si mismas?
Las piezas de Gil J Wolman son fantásticas por qué tienen una vibración personal y una conciencia, una preocupación global. El espectador, el interlocutor también necesita un lugar, un espacio para poder ser. No nos apaguéis.

PD. Y ya que estamos, me intrigan los criterios que han seleccionado la pieza que ilustra y promociona la exposición. Espero que se trate simplemente de una cuestión de derechos de imagen y no de motivos “voluptuosos”.

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