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EL DÍA DE LA MADRE

Helena Basagañas


Este día, cómo se plantea, me genera cada año un rechazo: nunca me he sentido cómoda con él, no me emociona y me hace fruncir el ceño.

¿ Qué pasa con aquellas mujeres que lo fueron pero ya no lo son, o que desearían serlo pero no pueden, o que han sido madres pésimas, qué pasa con toda esa cantidad de mujeres que han sido madres a la fuerza ?

La maternidad es un hecho, ok, pero así en genérico va mucho más allá, es una realidad densa y compleja.

¿Cómo podemos caer en ese planteamiento simplón y celebrarlo sin más?

No necesito el día de la madre para acordarme de ella. No necesito un día al año para demostrarle que me gusta como es, como huele o que su manera de leer el mundo siempre me interesa.

Nuestro vínculo está por encima de cualquier cosa. Y sólo nos incumbe a nosotras.