La vaca sagrada.

Cómo hablar de Cy Twombly, si en algunas de sus piezas lo vi todo.
Monet, Fragonard, Van Gogh, Kooning, Cézanne…….Dios, ya hace años que se los tragó. A Ellos, a su pintura, a la madre que los parió, a cada una de sus manos y sus 50 uñas de obsesiones y barniz. Pero Twombly no los exprime, no los deja secos y olvidados; los va digiriendo poco a poco, de uno en uno o de tres en tres los va rumiando despacio, como una vaca, adelante y atrás, para devolverlos con una delicadeza y una seguridad terrible, con una inteligencia y una sensibilidad tan extrema, que si intentas contarlo (como hago ahora) sólo animas un ridículo tierno y más bien pequeño.

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