Lo nuestro parece una historia de amor de película antigua, con suspiros largos y miradas perdidas en un horizonte frío y desalmado, tragedia contenida y un tanto cursi, tragedia central y periféricas, todas confluyendo y fluyendo de las cabecitas de los dos amantes perdidos en la nada, pero dignos y responsables a pesar de sus pesares.

Tu aquí yo allí, ambos incómodos en el sitio que lleva nuestro nombre, la convicción en el presente estropeada, y la vuelta a la misma página del pasado, subrayada, tachada, con notitas a mano a pié de página y en los márgenes. Olemos y fumamos ese pedazo de papel sin entenderlo.

La distancia. El problema de la distancia no es la suma de horas y kilómetros que separa dos puntos. Es una resta, sistemática; de todo.
El vacío es el problema real de la distancia, un fantasma pegajoso y triste que se te pega a la nuca, sin respuestas.

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